Parece una obviedad, pero no lo es. La dependencia de las organizaciones modernas hacia el área de Tecnología de la Información ha crecido dramáticamente durante el último tiempo y promete seguir incrementándose al ritmo de entornos cada vez más desafiantes y competitivos.

Ese aumento tiene varias explicaciones y distintos abordajes. Una primera mirada muestra que cada vez más empresas quieren operar las 24 horas, los 365 días del año, disparando el volumen de datos almacenados, y con él, los costos de seguridad.

Está claro que el futuro será cada vez más vigoroso y brillante para las empresas que reconozcan la importancia de la tecnología para administrar el incremento en la complejidad de los procesos de negocio.

Además, existe una necesidad cada vez mayor de automatizar procesos manuales, suministrar plataformas de información para la toma de decisiones y ahorrar dinero, horas hombre y recursos tecnológicos.

Las empresas quieren ser más rápidas y eficientes, y para ello analizan las mejores opciones de sistemas que se ajusten a su industria y su negocio en particular.

Saben que el mercado demanda hoy innovación y emprendimiento, herramientas determinantes para lograr ventajas competitivas, y cuyo éxito está estrechamente relacionado a la tecnología de la información.

En esa línea, el área de tecnología también puede desarrollar productos o servicios originales para la organización gracias a una estrategia web efectiva, generando ingresos adicionales en nuevos horizontes.

En el área de TI convergen la computación, las telecomunicaciones y el procesamiento de datos, donde participan, entre otras cosas, los recursos humanos, el equipamiento y los mecanismos de intercambio de la información. Es, en definitiva, el corazón de la operación.

Por supuesto, no se trata de un fenómeno exclusivo de las grandes corporaciones. Al contrario, las empresas en crecimiento, con recursos más acotados, tienen que ser las primeras interesadas en aumentar su productividad con la implementación de sistemas que les permitan lograr un crecimiento sostenido.

Pero la implementación de tecnología tiene que tener como punto de partida la comunicación precisa del objetivo de la organización y, a su vez, una capacitación adecuada para el personal a cargo de la ejecución.

Cuando el área de TI no está correctamente alineada con el negocio, las empresas realizan un esfuerzo extra de tiempo y dinero, y se alejan de los objetivos. Por el contrario, cuando el poder de procesamiento de los sistemas está coordinado por profesionales calificados, todas las áreas mejoran y aportan a los objetivos de las empresas.

En ese contexto, está claro que el futuro será cada vez más vigoroso y brillante para las empresas que reconozcan la importancia de la tecnología para administrar el incremento en la complejidad de los procesos de negocio.

Por: Eduardo López

Fuente: América y Economía>Análisis y Opinión